Cómo reducir el metano del ganado lechero con taninos vegetales (parte 1): el loto corniculado | Dellait

Álvaro García

Las emisiones de metano que produce el ganado lechero han dejado de percibirse únicamente como un problema ambiental y se han convertido en una cuestión práctica estrechamente vinculada a los criterios de sostenibilidad, las exigencias de la industria láctea y la credibilidad del sector a largo plazo. El metano es un subproducto natural de la fermentación ruminal que se genera cuando los microorganismos metanogénicos utilizan el hidrógeno producido durante la digestión de la fibra. El metano se produce en el rumen por las arqueas metanogénicas, un grupo específico de microorganismos que utilizan hidrógeno para transformar el dióxido de carbono en metano. Aunque este proceso es esencial para el funcionamiento normal del rumen, el metano es un potente gas de efecto invernadero y supone una pérdida de energía del alimento que, de otro modo, se destinaría a la producción.

Dado que el metano tiene una vida media atmosférica corta, pero un potente efecto de calentamiento, la reducción del metano entérico se considera cada vez más una de las formas más rápidas de que la ganadería muestre avances en materia climática. Para los productores de leche, el reto consiste en encontrar estrategias de mitigación que reduzcan las emisiones sin comprometer el consumo, la producción de leche ni la salud de los animales. En este contexto, la nutrición, en particular la elección de los forrajes, desempeña un papel fundamental.

Formación del metano en el rumen

Durante la fermentación ruminal, los microorganismos descomponen los hidratos de carbono y los transforman en ácidos grasos volátiles que sustentan la producción de leche. Este proceso libera hidrógeno, que debe eliminarse para que la fermentación siga su curso. Las arqueas metanogénicas utilizan ese hidrógeno para transformar el dióxido de carbono en metano, que se elimina principalmente mediante el eructo. En función de la dieta y del nivel de consumo, las pérdidas de metano pueden representar entre el 2 % y el 12 % de la energía bruta ingerida por la vaca.

Desde el punto de vista de la eficiencia, la producción de metano no es solo una cuestión ambiental, sino también una ineficiencia energética. Los análisis económicos y de sostenibilidad señalan que reducir la producción y la intensidad del metano en la producción de leche no solo contribuye a los objetivos ambientales, sino que también puede favorecer la rentabilidad de las explotaciones al mejorar la eficiencia alimentaria y productiva. Esta interrelación entre economía y sostenibilidad ha dado lugar al término economía ambiental. Las estrategias que orientan la fermentación hacia una disminución de la producción de metano pueden mejorar la eficiencia global de la explotación al tiempo que aportan beneficios ambientales.

Si hablamos del pastoreo, el loto corniculado (lotus corniculatus) se ha asociado a unas reducciones importantes de la producción de metano entérico. En distintos estudios con animales, la producción de metano (g de CH₄ por kg de materia seca consumida) suele reducirse entre un 10 % y un 25 %, siendo más frecuentes las reducciones comprendidas entre el 12 % y el 20 %, según la concentración de taninos, el nivel de consumo y la composición del pasto. Desde el punto de vista de la eficiencia, estas reducciones suponen una recuperación parcial de la energía de la dieta que, de otro modo, se perdería en forma de metano.

Taninos: redefiniendo su papel en la nutrición del ganado lechero

Los taninos son compuestos secundarios de las plantas que históricamente se han considerado antinutricionales, ya que unas concentraciones elevadas pueden reducir el consumo y la digestibilidad. Sin embargo, décadas de investigación han demostrado que unos niveles moderados de taninos condensados pueden aportar beneficios funcionales en los sistemas de rumiantes.

Los taninos condensados influyen en la producción de metano a través de distintos mecanismos. Pueden reducir la población de protozoos y microorganismos metanogénicos del rumen, disminuir la disponibilidad de hidrógeno para la síntesis de metano y modificar las rutas fermentativas hacia los productos finales que generan menos hidrógeno. Además, los taninos pueden mejorar el aprovechamiento del nitrógeno al proteger la proteína de la dieta frente a una degradación ruminal excesiva.

La clave está en el equilibrio. Los efectos de los taninos dependen en gran medida de su estructura química, su tamaño molecular y la dosis. Un consumo excesivo puede reducir el rendimiento productivo, mientras que ingerir unos niveles moderados y bien equilibrados permiten reducir el metano sin perjudicar la productividad. Esta diferencia explica por qué no todos los alimentos que contienen taninos producen los mismos resultados.

¿Por qué el lotus corniculatus es diferente?

Entre los forrajes que contienen taninos, el loto corniculado ocupa una posición particular. A diferencia de los arbustos o las hojas de árboles con un contenido elevado de taninos, esta leguminosa suele presentar concentraciones moderadas de taninos condensados, suficientes para influir en la fermentación ruminal sin comprometer la palatabilidad ni la digestibilidad.

El loto corniculado tiene varias características que lo hacen atractivo para las explotaciones lecheras:

  • Es una leguminosa que no provoca timpanismo, lo que reduce el riesgo durante el pastoreo en comparación con la alfalfa o algunos tréboles.
  • Se adapta bien a regiones con un clima templado, incluidas zonas de Norteamérica, Europa, Nueva Zelanda y el sur de Australia.
  • Puede utilizarse tanto en monocultivo como en pastos mixtos con gramíneas u otros forrajes.

Las concentraciones de taninos condensados en el lotus corniculatus son variables y dependen del cultivar, el estado de desarrollo de la planta, las condiciones de crecimiento y el estrés ambiental. Aunque esta variabilidad complica su manejo también permite seleccionar cultivares y sistemas que garanticen un consumo moderado y constante de taninos.

Qué dicen los estudios

Las últimas investigaciones in vitro han permitido aclarar cómo influyen los taninos del loto corniculado en la fermentación ruminal. En un estudio publicado en 2024, investigadores alemanes y finlandeses evaluaron unos extractos purificados de taninos de esta especie mediante un sistema in vitro de fermentación ruminal. Al aislar los taninos del resto de los componentes de la planta, el estudio se centró específicamente en su química y en la respuesta microbiana.

Los resultados mostraron que los taninos del loto corniculado redujeron de forma consistente la producción de metano en comparación con el grupo de control sin taninos. Además, la reducción del metano no se acompañó de descensos proporcionales en la producción total de gas, lo que indica que la actividad fermentativa global se mantuvo. Este aspecto es clave, ya que muchas estrategias de mitigación reducen las emisiones principalmente mediante la supresión de la digestión.

Este estudio también puso de manifiesto que la estructura de los taninos es determinante. Los taninos del loto corniculado se caracterizan por tener un tamaño molecular moderado, lo que podría explicar su capacidad para reducir el metano sin inhibir de forma marcada la fermentación de la fibra. Estos resultados ayudan a entender por qué esta especie suele obtener mejores resultados que otras plantas con un contenido más elevado de taninos cuando se utilizan en la alimentación.

Evidencia de los estudios con animales

Los resultados de laboratorio solo son relevantes si se trasladan a la realidad, y por eso, se han hecho pruebas en condiciones reales de pastoreo. En unos estudios in vivo realizados en Nueva Zelanda a comienzos de la década de los 2000 se obtuvieron algunas de las evidencias más claras del potencial del loto corniculado para mitigar el metano. En experimentos controlados, se midieron las emisiones de metano en ovinos y vacas lecheras alimentados con esta especie y se compararon con animales en pastos convencionales dominados por gramíneas. Estas reducciones se atribuyen a la interacción de los taninos condensados con la microbiota ruminal, junto con el elevado valor nutricional del forraje. Además, la reducción del metano se logró sin provocar descensos significativos en el consumo ni en el rendimiento productivo, lo que refuerza la importancia práctica del lotus corniculatus. Algunos estudios publicados en 2025, centrados en la variabilidad ambiental de los taninos condensados en distintos genotipos del loto corniculado en Estados Unidos, muestran que la concentración y la composición de los taninos varían de forma notable en función de la localización y las condiciones de cultivo, lo que puede influir en su potencial de mitigación del metano.

Los resultados varían en función de la composición del pasto, el nivel de consumo y la especie animal, lo que deja claro que la mitigación del metano depende del contexto. No obstante, la coherencia entre los resultados in vitro e in vivo refuerza la confianza en el papel del loto corniculado en las estrategias de mitigación.

Cuando las emisiones de metano se expresan en relación con la producción de leche, el efecto de mitigación suele ser mayor. Los estudios que analizan la intensidad de la emisión describen reducciones del 15 % al 30 % por unidad de leche, lo que refleja tanto una menor producción de metano como el mantenimiento o la mejora del rendimiento animal. Esta distinción es importante, ya que los criterios de sostenibilidad se centran cada vez más en la intensidad de emisión en lugar de en las emisiones totales.

El uso del loto corniculado en los sistemas lecheros

El lotus corniculatus no lo soluciona todo por sí solo, sino que forma parte de un enfoque integral de mitigación del metano. Se puede utilizar en los sistemas lecheros de pastoreo que buscan reducir la intensidad de emisión de metano, en pastos mixtos orientados a mejorar la diversidad y la resiliencia forrajera, y en las explotaciones que combinan las estrategias forrajeras con una alimentación de precisión y gestión del rebaño.

Como ocurre con cualquier forraje, el éxito depende del manejo. La implantación, la persistencia y el mantenimiento de una proporción adecuada de loto corniculado en pastos mixtos siguen siendo un desafío. No obstante, los avances en mejora varietal, manejo del pastoreo y diseño de mezclas forrajeras refuerzan la fiabilidad de estos sistemas.

Conclusiones

La mitigación del metano en las explotaciones lecheras requerirá una combinación de enfoques, incluyendo la genética, el manejo, la nutrición y la tecnología. Utilizar forrajes como el lotus corniculatus resulta especialmente interesante, ya que se ajusta a la biología del rumen.

Al aportar una cantidad moderada de taninos condensados, el loto corniculado puede favorecer una menor producción de metano sin comprometer el rendimiento animal. Para los productores de leche que buscan una estrategia práctica basada en la biología del rumen para mejorar la sostenibilidad, el lotus corniculatus puede ser una opción interesante.

Las referencias bibliográficas empleadas en este artículo están disponibles a solicitud.

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