Álvaro García
El selenio (Se) es un oligoelemento que influye de forma notable en el rendimiento, la salud y la calidad de la leche de las vacas lecheras. La deficiencia de selenio es habitual en muchas zonas del mundo, incluidos Oriente Medio, el norte de África, China, Nueva Zelanda, el norte de Europa (especialmente Escandinavia y los países bálticos), el África subsahariana y algunas zonas de Sudamérica, como Brasil o Chile, debido a que los suelos y los forrajes de estas regiones contienen de forma natural niveles bajos de este oligomento.
Cuando las vacas sufren estrés térmico, su organismo tiene que trabajar más para mantener estable su temperatura corporal y su metabolismo, favoreciendo la acumulación de radicales libres, unas moléculas perjudiciales. Esta situación, conocida como estrés oxidativo, puede dañar las células, debilitar el sistema inmunitario e incrementar el riesgo de infección en la ubre. El selenio ayuda a prevenir estas consecuencias, ya que forma parte de enzimas antioxidantes esenciales, como la glutatión peroxidasa, que neutralizan los radicales libres y protegen los tejidos. Sin embargo, la vaca no absorbe ni utiliza todas las fuentes de selenio con la misma eficiencia.
Durante décadas, la mayoría de las raciones para vacas lecheras incluían selenito de sodio inorgánico. Este compuesto es muy reactivo en el rumen, donde parte de él se convierte en selenio elemental, una forma biológicamente inaccesible, de modo que solo se absorbe y se almacena una pequeña parte. El selenio orgánico, presente por ejemplo en la levadura de selenio o en la hidroxi-selenometionina de mayor pureza (OH-SeMet), tiene un comportamiento diferente. Al ir ligado a un aminoácido como la metionina, puede absorberse y pasar a formar parte de las proteínas corporales, creando un «depósito» natural de selenio que refuerza la actividad antioxidante y la inmunidad frente a situaciones de estrés, ya sea por el parto, una enfermedad o por unas temperaturas ambientales altas.
¿Qué dicen los estudios sobre las fuentes de selenio?
Un estudio realizado por Hachemi y su grupo de investigación (2023) en la Universidad de New Hampshire permite entender mejor esta diferencia. En dicho estudio, las vacas Holstein en mitad de la lactación recibieron una de estas cuatro dietas:
- Control: con el selenio presente de forma natural en la dieta (alrededor de 0,2 mg/kg)
- Tratamiento 1: 0,3 mg/kg de selenio en forma de levadura de selenio
- Tratamiento 2: 0,1 mg/kg de selenio en forma de OH-SeMet
- Tratamiento 3: 0,3 mg/kg de selenio en forma de OH-SeMet
Todas las vacas estaban sanas y tenían unos niveles adecuados de selenio al inicio del estudio, lo que hace que los resultados sean especialmente útiles para rebaños comerciales bien gestionados.
Las vacas alimentadas con OH-SeMet mostraron unas concentraciones más elevadas de selenio tanto en plasma como en leche, y la transferencia del selenio de la sangre a la leche fue más eficiente con 0,3 mg/kg. La concentración de selenio en la leche alcanzó una media de 104 µg/kg en las vacas que se alimentaron con 0,3 mg/kg de OH-SeMet, frente a 85 µg/kg en las que recibieron levadura de selenio y solo 50 µg/kg en el grupo control. Los resultados del análisis estadístico mostraron que aproximadamente 0,2 mg/kg de selenio de OH-SeMet lograban la misma concentración en leche que 0,3 mg/kg de levadura de selenio, lo que confirma la mayor biodisponibilidad de la hidroxi-selenometionina.
Más allá de la situación mineral del animal, también se observaron mejoras en la salud de la ubre. El recuento de células somáticas (RCS) se redujo de manera considerable en las vacas suplementadas con la dosis más alta de OH-SeMet. La media de células somáticas en los grupos control y de levadura de selenio se situó entre 59.000 y 81.000 células/ml, mientras que las vacas que recibieron 0,3 mg/kg de OH-SeMet alcanzaron de media solo 29.000 células/ml. La producción de leche y de leche corregida por energía aumentó levemente en todas las vacas suplementadas con selenio frente al grupo control, aunque solamente los grupos de OH-SeMet mostraron simultáneamente un aumento de la proteína en la leche y una disminución en el recuento de células somáticas, dos indicadores de una mejor salud de la ubre y de integridad tisular.
Los autores atribuyen este efecto a la estructura única del OH-SeMet. Más del 98 % del selenio que contiene está en forma de selenometionina, lo que permite que se incorpore de manera eficiente a las proteínas de las células mamarias y del sistema inmunitario. En situaciones de infección o estrés, estas reservas pueden movilizarse para fortalecer las defensas antioxidantes, estabilizar las membranas celulares y controlar la inflamación. Como resultado, se reduce el daño en las células epiteliales de la ubre, el recuento de células somáticas disminuye y hay una mejora en la calidad de la leche. Estos hallazgos coinciden con estudios realizados con otros tipos de ganado, que muestran que el OH-SeMet protege las células mamarias frente a daños provocados por el calor o el estrés y refuerza las defensas inmunitarias frente al estrés oxidativo.
Los aspectos económicos de la eficiencia del selenio
Para los ganaderos, estas diferencias biológicas tienen repercusiones económicas reales. Un recuento de células somáticas más bajo implica un aumento en la cantidad de leche comercializable, unas primas más altas y un descenso de los gastos sanitarios. El beneficio económico de mantener un recuento de células somáticas bajo no se limita a las primas: cualquier aumento del RCS en el tanque de leche reduce la producción y la eficiencia del alimento, incluso antes de que se aplique cualquier penalización. En vacas con un recuento de células somáticas elevado, los nutrientes se desvían a la respuesta inmune y se pierden sólidos lácteos, produciendo menos leche con el mismo alimento (Garcia, A. 2020).
Según García, los datos experimentales y los análisis económicos muestran que disminuir el RCS de unas 300.000 a 200.000 células/ml incrementa la producción diaria en torno a 0,9 kg por vaca al día y eleva los porcentajes de sólidos (García, A. 2020). Además, muchas empresas lácteas ofrecen bonificaciones de entre 0,09 y 0,17€ por cada 45 kg de leche con un RCS inferior a 200.000. En conjunto, estas mejoras podrían generar unos 163.000 € adicionales al año por cada 1.000 vacas en ordeño. De esa cifra, aproximadamente un tercio corresponde a bonificaciones por calidad, y los dos tercios restantes al aumento efectivo de la producción.
En ese mismo rebaño, pasar de una suplementación con la levadura de selenio al OH-SeMet supondría un coste adicional de unos tres céntimos por vaca al día, aproximadamente 4.700 € al año, una inversión modesta en comparación con los posibles beneficios de mantener un RCS bajo y producir leche de mejor calidad durante los meses de verano. Incluso pequeñas mejoras en la producción, la eficiencia alimentaria y la salud del rebaño cubrirían con creces el coste del suplemento.
Beneficios en situaciones de estrés térmico
Aunque el estudio de New Hampshire se realizó en un clima templado, sus resultados son especialmente significativos para las regiones con un clima cálido. En zonas donde el índice de temperatura-humedad (ITH) supera con frecuencia los 80, el estrés térmico provoca estrés oxidativo, reduce las defensas del organismo y aumenta la incidencia de mastitis. En estas condiciones, se incrementa la demanda de selenio, ya que las enzimas antioxidantes se ven obligadas a trabajar más para neutralizar las especies reactivas al oxígeno.
Las fuentes orgánicas de selenio, como OH-SeMet, presentan una ventaja clara: permiten al animal acumular reservas que pueden movilizar cuando disminuye el consumo o en situaciones de estrés térmico. En rebaños de regiones tropicales y subtropicales, diversos estudios han observado una mayor tolerancia al calor, mejores tasas de concepción y una menor respuesta inflamatoria en vacas suplementadas con selenio orgánico frente a aquellas que reciben formas inorgánicas. De este modo, una mejora en la situación del selenio, junto con una respuesta inmunitaria más sólida y un recuento de células somáticas más bajo, no solo mejoran la calidad de la leche, sino que también favorecen la capacidad de adaptación y prolongan la vida productiva de las vacas en unas condiciones ambientales exigentes.
De la biología a la rentabilidad
Para el ganadero, la conclusión es evidente: la elección de la fuente de selenio va más allá de un simple valor en un análisis de laboratorio. Tiene un impacto directo en la salud de la ubre, la producción de leche, la vida productiva de las vacas y la resiliencia económica de la explotación. Aunque el selenito sódico sigue siendo la opción más económica por tonelada de alimento, es también la que menos beneficios aporta en términos de rendimiento animal. La levadura de selenio supone un avance, ya que aumenta la biodisponibilidad y la transferencia del selenio a la leche, aunque su composición es variable y solo alrededor del 60 a 65 por ciento del selenio se encuentra en la forma activa de selenometionina, lo que limita su eficacia. La selenometionina orgánica, pese a tener un coste algo mayor, es una fuente más pura y predecible, lo que se traduce en mayores niveles de selenio en tejidos y leche, además de reducir el recuento de células somáticas y ofrecer una mejor protección frente al estrés oxidativo y las infecciones.
Mantener un recuento bajo de células somáticas no es solo una cuestión de evitar penalizaciones. Es una forma de proteger la producción diaria de leche, optimizar la eficiencia del alimento y reducir los gastos en tratamientos y en mano de obra ligados a la mastitis. Con el paso del tiempo, la suma de estas pequeñas mejoras diarias acaba marcando la diferencia entre un rebaño que apenas cubre los costes y otro que logra mantenerse rentable de forma sostenible, sobre todo en zonas donde el calor y la presión de padecer enfermedades reducen la rentabilidad.
Conclusiones
Los resultados del estudio de Hachemi y sus colaboradores muestran que suplementar la ración con 0,3 mg/kg de selenio en forma de selenometionina orgánica permite aumentar el contenido de selenio en la leche, mejorar la salud de la ubre y reducir el recuento de células somáticas de manera más eficaz que la levadura de selenio o que dosis inferiores de selenio. Cuando este efecto fisiológico se acompaña de un buen manejo del rebaño, el impacto positivo se refleja también en la rentabilidad de la explotación.
Al elegir una fuente de selenio, es importante ir más allá del precio por kilo y pensar en el rendimiento por vaca. Un ligero aumento del coste de la ración puede recuperarse con creces gracias a una mayor producción de leche, mejores primas por calidad y una disminución de los costes de descarte y tratamientos. Al final, reforzar la capacidad antioxidante y mejorar la respuesta inmunitaria con una fuente eficaz de selenio, como la selenometionina orgánica, no es solo una decisión nutricional, sino una apuesta clara por la salud del rebaño, la calidad de la leche y la rentabilidad de la granja.
Las referencias bibliográficas empleadas en este artículo están disponibles a solicitud.
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