Álvaro García
Los alimentos fibrosos, como la paja, son fundamentales en la dieta de los rumiantes en todo el mundo, especialmente en regiones donde los forrajes de alta calidad son escasos. Dado que su valor nutritivo varía, es recomendable establecer un punto de referencia para facilitar las comparaciones. En este sentido, la paja de trigo se utiliza como estándar, con un valor de 100, debido a su amplia disponibilidad. Los demás alimentos se ajustan en función de la respuesta de los animales, considerando aspectos como la proteína bruta (PB), la fibra detergente neutra (FDN), la fibra detergente ácida (FDA) y la digestibilidad.
Parámetros nutricionales
- Proteína bruta (PB): indica el contenido de nitrógeno necesario para el crecimiento microbiano y las necesidades nutricionales de los animales. Un mayor contenido de PB aumenta el valor del alimento.
- Fibra detergente neutro (FDN): refleja el contenido total de fibra. Un nivel alto de FDN limita el consumo debido al efecto de llenado en el rumen.
- Fibra detergente ácido (FDA): representa la fibra no digerible. Un menor contenido de FDA mejora la digestibilidad y la disponibilidad de energía.
- Digestibilidad: mide el grado en que los nutrientes son aprovechados por el animal. A mayor digestibilidad, mayor es el valor del alimento.
Aspectos a tener en cuenta en la valoración
- El contenido en nutrientes y la digestibilidad: un mayor contenido en PB y una digestibilidad elevada aumentan el valor del alimento.
- Rendimiento animal: refleja el consumo, la disponibilidad de energía y las respuestas productivas.
- Disponibilidad regional: en Asia, es común la paja de arroz; en las regiones tropicales, el bagazo de caña de azúcar (por ejemplo, Brasil, India, Colombia); y en las zonas más templadas, la paja de cebada/avena.
- Procesamiento: los tratamientos como el amoníaco o el triturado mejoran la digestibilidad y aumentan el valor alimentario.
Uso práctico
La asignación de valores relativos permite a los productores equilibrar las dietas de manera más eficiente. Por ejemplo:
- Sustituir la paja de trigo (100) por rastrojo de maíz (130) incrementa la disponibilidad de energía y proteínas, mejorando el rendimiento.
- La paja de arroz (90) puede ser una opción económica, pero debido a su baja digestibilidad, requiere suplementos.
Inclusión de grano y digestibilidad de la paja
Una suplementación moderada con grano (hasta un 20 % del consumo total de alimento) puede mejorar el rendimiento del ganado sin afectar la digestibilidad de la paja, siempre que se administre de manera adecuada.
- Efectos positivos: favorece la síntesis proteica microbiana y el aporte energético.
- Riesgos: un exceso de grano disminuye el pH del rumen, reduciendo la digestión de la fibra (efecto de sustitución).
Recomendaciones:
- Mantener un equilibrio adecuado de fibra efectiva con niveles apropiados de FDN.
- Controlar el pH del rumen mediante tampones como el bicarbonato sódico.
- Monitor intake and digestibility to prevent substitution. // Vigilar el consumo y la digestibilidad para evitar la sustitución.
Ejemplo: en un estudio realizado por Smith et al. (2021) se observó que al incluir un 20% de grano mejoraba el consumo de energía y el rendimiento animal sin afectar la digestibilidad de la paja, siempre que la FDN se mantuviera en un rango óptimo (35-40 %) y el pH permaneciera estable. Sin embargo, cuando la suplementación superaba el 25 %, la digestión de la fibra se veía afectada debido a la acumulación de ácido.
Al evaluar las pajas según su contenido de PB, FDN, FDA y digestibilidad, los ganaderos pueden optimizar la alimentación del ganado. Tomar la paja de trigo como referencia con un valor de 100 facilita las comparaciones, mientras que los valores relativos se ajustan según la respuesta del animal. Si la suplementación con grano se gestiona correctamente, se mejora el rendimiento sin afectar la digestión de la fibra, lo que permite un aprovechamiento óptimo de los alimentos fibrosos.
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